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domingo, 11 de octubre de 2026

Madroño


El madroño es un arbusto o arbolito de hoja perenne que queda precioso en jardines y montes, y que podemos encontrar por muchas zonas de España, especialmente en los bosques mediterráneos. Su nombre científico es Arbutus unedo y pertenece a la familia de las ericáceas. Una de las cosas que más llaman la atención es que tiene unas hojas verdes, brillantes y bastante duras, que se mantienen durante todo el año. Además, su tronco suele tener una corteza de tonos rojizos y marrones que se desprende con el tiempo, dejando ver colores muy bonitos. Puede crecer de forma silvestre en lugares soleados o de semisombra, y aguanta bastante bien el clima mediterráneo, aunque agradece tener algo de humedad y un suelo bien drenado. Es una planta muy interesante para tener en el jardín porque, además de ser bonita, atrae a muchos insectos polinizadores.



 Y si hay algo que hace especial al madroño, son sus frutos, esos redonditos de color rojo o anaranjado que parecen pequeñas bolitas cubiertas de bultitos. Tardan bastante en madurar y, curiosamente, muchas veces podemos ver en la misma planta flores y frutos al mismo tiempo, porque el madroño florece en otoño y sus frutos terminan de madurar al año siguiente. Las flores son pequeñas, blanquecinas o algo rosadas, tienen forma de campanita y les encantan a las abejas. Los frutos maduros se pueden comer y tienen un sabor dulce, aunque un poco particular, con una textura algo granulosa. Eso sí, conviene no pasarse comiéndolos, porque en grandes cantidades pueden provocar molestias. También se utilizan para elaborar mermeladas, licores y otros productos tradicionales. Y una curiosidad muy bonita es que el madroño aparece junto al oso en el escudo de Madrid, por lo que se ha convertido en uno de los árboles más emblemáticos de la capital. 

sábado, 10 de octubre de 2026

Mantis religiosa

La mantis religiosa es un insecto de lo más curioso y llamativo que podemos encontrar en jardines, huertos y campos. Tiene un cuerpo alargado, una cabeza triangular que puede girar para mirar a su alrededor y unas patas delanteras muy características, que mantiene dobladas como si estuviera rezando, de ahí viene su nombre. Aunque parece tranquila e incluso un poco tímida, es una auténtica cazadora: puede quedarse completamente inmóvil entre las hojas, esperando pacientemente a que se acerque una mosca, un saltamontes o cualquier otro insecto que le sirva de alimento. Cuando tiene a su presa a tiro, lanza sus patas delanteras a una velocidad impresionante y la atrapa gracias a las pequeñas espinas que tiene en ellas. Además, sus grandes ojos le permiten calcular bastante bien las distancias y detectar los movimientos de lo que ocurre a su alrededor.

Una de las cosas más sorprendentes de la mantis religiosa es que es una gran aliada de la naturaleza, ya que ayuda a controlar las poblaciones de otros insectos. Su color suele ser verde o marrón, algo que le viene fenomenal para camuflarse entre las plantas, aunque también existen ejemplares con tonalidades diferentes. Vive principalmente en lugares cálidos y soleados, como los que tenemos en muchas zonas de España, y es habitual verla durante los meses más calurosos. A pesar de su aspecto algo intimidante, no es peligrosa para las personas y, si nos encontramos una en el jardín, lo mejor es dejarla tranquila. Como curiosidad, la hembra deposita sus huevos en una especie de envoltura espumosa que se endurece y queda adherida a ramas o tallos. De ella nacerán pequeñas mantis que, aunque parecen versiones diminutas de los adultos, ya vienen preparadas para empezar a cazar por su cuenta

 

Kalanchoe tomentosa (variedad 'Chocolate Soldier' o planta panda),

 



El Kalanchoe tomentosa, conocido popularmente como orejas de gato o planta panda, es una suculenta de lo más curiosa y bonita. 🌿 Es originaria de Madagascar y llama muchísimo la atención por sus hojas carnosas, cubiertas de una especie de pelusilla suave que les da un aspecto aterciopelado. Sus hojas suelen ser de color verde grisáceo, con los bordes marrones o rojizos, como si alguien los hubiera pintado con un pincel. Precisamente por esa combinación de colores y su tacto tan particular, parece una planta de peluche en miniatura. Además, tiene un crecimiento bastante compacto cuando es joven, aunque con el paso del tiempo puede desarrollar tallos más largos y leñosos, dándole un aspecto de pequeño arbusto. Es una de esas plantas que, aunque no tenga flores, consigue llamar la atención por sí sola.



En cuanto a sus cuidados, el Kalanchoe tomentosa es bastante agradecido y no necesita que estemos constantemente pendientes de él. Le encanta la luz abundante y puede recibir algo de sol directo suave, especialmente por la mañana, aunque conviene acostumbrarlo poco a poco para evitar que sus hojas se quemen. Si lo tenemos en una zona muy sombría, puede crecer más débil y perder parte de su forma compacta. Como buena suculenta, almacena agua en sus hojas, por lo que es mucho mejor quedarse corto con el riego que pasarse. Lo ideal es regarlo cuando la tierra esté completamente seca y utilizar un sustrato que drene muy bien, como una mezcla especial para cactus y suculentas. En invierno hay que reducir todavía más los riegos, sobre todo si hace frío. Si recibe demasiada agua, sus raíces pueden pudrirse, que es uno de los problemas más habituales en esta especie.
Una de las cosas más interesantes de esta planta es que se puede multiplicar fácilmente mediante esquejes de tallo y, en condiciones adecuadas, también mediante hojas, aunque este último método puede ser más lento e irregular. Si la tienes en casa o en el jardín, procura protegerla de las heladas, porque no lleva bien las temperaturas muy bajas. En primavera y verano suele crecer con más fuerza, mientras que en los meses fríos su actividad disminuye. Aunque es una planta resistente, hay que tener cuidado con las mascotas, ya que los kalanchoes pueden resultar tóxicos si se ingieren. En definitiva, el Kalanchoe tomentosa es una suculenta ideal para quienes disfrutan coleccionando plantas diferentes, con hojas originales y colores llamativos. ¡Es como tener un pequeño peluche vegetal que necesita muy poca agua y que, con unos cuidados sencillos, puede acompañarnos durante muchos años! 🌱

Criando gansos en la granja


 Así son mis gansitos, ya os enseñaré un vídeo de cuando eran más pequeñitos

Margarita africana o dimorfoteca


 La margarita africana o dimorfoteca es una planta muy bonita y colorida que llama la atención por sus flores, que parecen margaritas de toda la vida, pero con unos colores que pueden ser espectaculares. 🌼 Es originaria del sur de África y pertenece a la familia de las asteráceas, la misma a la que pertenecen las margaritas y los girasoles. Sus flores pueden ser blancas, amarillas, naranjas, rosas, moradas o incluso presentar varios tonos en una misma flor. Una de sus curiosidades es que sus flores se abren con la luz del sol y suelen cerrarse cuando llega la noche o cuando el cielo está muy nublado. Por eso, cuando hace buen tiempo, es una auténtica alegría verla llena de flores, mientras que en los días grises puede parecer que está descansando.

Es una planta bastante agradecida y fácil de cuidar, ideal para tener en macetas, jardineras o directamente en el jardín. Le encanta el sol, y cuanto más luminoso sea el lugar donde la pongas, mejor suele florecer. También aguanta bastante bien la sequía una vez que está establecida, algo que viene estupendamente en zonas calurosas como Andalucía. Eso sí, aunque le guste el calor, conviene no pasarse con el agua, porque sus raíces pueden pudrirse si la tierra permanece encharcada. Lo mejor es utilizar un sustrato que drene bien y regarla cuando notes que la tierra empieza a secarse. Si la cultivas en una maceta, asegúrate de que tenga agujeros por debajo para que salga el exceso de agua.

Otra cosa interesante es que la dimorfoteca puede formar auténticas alfombras de flores, extendiéndose por el suelo y llenando de color cualquier rincón. Además, sus flores atraen a abejas y otros insectos polinizadores que ayudan a mantener la biodiversidad del jardín. Si quieres que esté bonita durante más tiempo, puedes retirar las flores marchitas para favorecer que siga produciendo nuevas, aunque no siempre es imprescindible. En lugares con inviernos suaves puede comportarse como una planta perenne, mientras que en zonas con heladas fuertes puede sufrir bastante. Por último, conviene saber que el nombre margarita africana se utiliza para varias plantas parecidas, especialmente especies de los géneros Dimorphotheca y Osteospermum, que se parecen mucho, aunque tienen algunas diferencias. En definitiva, es una planta perfecta para quienes quieren un jardín alegre, lleno de color y sin tener que pasarse el día pendientes de sus cuidados. 🌸