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viernes, 16 de octubre de 2026

Iris oratoria

 

Iris oratoria

La Iris oratoria, también conocida como mantis mediterránea, es una especie de mantis que podemos encontrar en España, sobre todo en zonas de clima cálido. A simple vista se parece bastante a la típica mantis religiosa, pero tiene algunas diferencias que la hacen muy curiosa. Puede ser de color verde o marrón, lo que le viene muy bien para camuflarse entre las plantas, los matorrales y la hierba seca. No suele ser tan grande como la mantis religiosa y se alimenta de otros insectos, a los que captura con sus patas delanteras, que tienen una especie de pinzas. Es una gran cazadora y ayuda a mantener el equilibrio natural porque se alimenta de pequeños insectos.
Una de las cosas que más me llaman la atención de esta mantis es que tiene un as bajo la manga para defenderse. Cuando se siente amenazada, puede abrir las alas y mostrar unas manchas muy llamativas de color azulado y rojizo que lleva en las alas posteriores. Con este gesto intenta asustar a sus posibles depredadores y hacerles pensar que es más peligrosa de lo que parece. Otra curiosidad es que la hembra suele tener las alas más cortas que el abdomen, algo que nos puede ayudar a distinguirla de otras especies. Se reproduce poniendo los huevos en una especie de cápsula llamada ooteca, que los protege hasta que nacen las pequeñas ninfas. Estas van creciendo y mudando su piel varias veces hasta convertirse en adultas. Aunque a veces pueda imponer un poco cuando la vemos de cerca, es un insecto inofensivo para las personas y muy interesante de observar en la naturaleza

sábado, 10 de octubre de 2026

Mantis religiosa

Mantis religiosa
La mantis religiosa es un insecto de lo más curioso y llamativo que podemos encontrar en jardines, huertos y campos. Tiene un cuerpo alargado, una cabeza triangular que puede girar para mirar a su alrededor y unas patas delanteras muy características, que mantiene dobladas como si estuviera rezando, de ahí viene su nombre. 

Mantis religiosa
Aunque parece tranquila e incluso un poco tímida, es una auténtica cazadora: puede quedarse completamente inmóvil entre las hojas, esperando pacientemente a que se acerque una mosca, un saltamontes o cualquier otro insecto que le sirva de alimento. Cuando tiene a su presa a tiro, lanza sus patas delanteras a una velocidad impresionante y la atrapa gracias a las pequeñas espinas que tiene en ellas. 

Además, sus grandes ojos le permiten calcular bastante bien las distancias y detectar los movimientos de lo que ocurre a su alrededor.

Mantis religiosa
Una de las cosas más sorprendentes de la mantis religiosa es que es una gran aliada de la naturaleza, ya que ayuda a controlar las poblaciones de otros insectos. Su color suele ser verde o marrón, algo que le viene fenomenal para camuflarse entre las plantas, aunque también existen ejemplares con tonalidades diferentes. Vive principalmente en lugares cálidos y soleados, como los que tenemos en muchas zonas de España, y es habitual verla durante los meses más calurosos. A pesar de su aspecto algo intimidante, no es peligrosa para las personas y, si nos encontramos una en el jardín, lo mejor es dejarla tranquila. Como curiosidad, la hembra deposita sus huevos en una especie de envoltura espumosa que se endurece y queda adherida a ramas o tallos. De ella nacerán pequeñas mantis que, aunque parecen versiones diminutas de los adultos, ya vienen preparadas para empezar a cazar por su cuenta
 

lunes, 5 de octubre de 2026

PLAGA PULGON EN LA PITAHAYA PITAYA


El pulgón es una de esas plagas que nos podemos encontrar en la pitahaya y que conviene vigilar, sobre todo cuando la planta está sacando brotes nuevos o tiene flores. Son unos insectos muy pequeños que suelen agruparse en las partes más tiernas de la planta y se alimentan de su savia. A veces cuesta verlos al principio, pero si nos fijamos bien podemos encontrar pequeños grupos de insectos en los brotes, las flores o alrededor de los botones florales. Cuando hay muchos, la planta puede debilitarse, los brotes pueden deformarse y las flores pueden verse afectadas, algo que nos interesa evitar si queremos que la pitahaya llegue a producir sus frutos.

Una cosa curiosa es que muchas veces el pulgón aparece acompañado de hormigas. Esto ocurre porque los pulgones producen una sustancia azucarada llamada melaza, que les encanta a las hormigas, y estas, a cambio, pueden protegerlos de algunos de sus enemigos naturales. Por eso, si vemos hormigas subiendo continuamente por la pitahaya, merece la pena revisar bien los brotes. Para combatirlo, lo primero que haría sería retirar los pulgones con un chorrito suave de agua, siempre con cuidado de no dañar los tallos ni las flores. Si la plaga está más extendida, podemos utilizar jabón potásico autorizado para plantas, siguiendo las indicaciones de la etiqueta y evitando aplicarlo con mucho calor o sobre flores que puedan verse afectadas.

Yo creo que lo más importante es revisar la pitahaya de vez en cuando y actuar en cuanto veamos los primeros pulgones, porque así es mucho más fácil controlar la plaga. También conviene retirar las partes muy afectadas si es necesario y favorecer la presencia de insectos beneficiosos, como las mariquitas, que se alimentan de pulgones. Si utilizamos algún tratamiento, es mejor comprobar que sea adecuado para la pitahaya y evitar aplicarlo directamente sobre los polinizadores. Al final, no se trata de echar productos por echar, sino de observar la planta, conocer lo que le está pasando y buscar la manera más sencilla y segura de mantenerla sana para que pueda seguir creciendo y dándonos sus frutos.