La Iris oratoria, también conocida como mantis mediterránea, es una especie de mantis que podemos encontrar en España, sobre todo en zonas de clima cálido. A simple vista se parece bastante a la típica mantis religiosa, pero tiene algunas diferencias que la hacen muy curiosa. Puede ser de color verde o marrón, lo que le viene muy bien para camuflarse entre las plantas, los matorrales y la hierba seca. No suele ser tan grande como la mantis religiosa y se alimenta de otros insectos, a los que captura con sus patas delanteras, que tienen una especie de pinzas. Es una gran cazadora y ayuda a mantener el equilibrio natural porque se alimenta de pequeños insectos.
Una de las cosas que más me llaman la atención de esta mantis es que tiene un as bajo la manga para defenderse. Cuando se siente amenazada, puede abrir las alas y mostrar unas manchas muy llamativas de color azulado y rojizo que lleva en las alas posteriores. Con este gesto intenta asustar a sus posibles depredadores y hacerles pensar que es más peligrosa de lo que parece. Otra curiosidad es que la hembra suele tener las alas más cortas que el abdomen, algo que nos puede ayudar a distinguirla de otras especies. Se reproduce poniendo los huevos en una especie de cápsula llamada ooteca, que los protege hasta que nacen las pequeñas ninfas. Estas van creciendo y mudando su piel varias veces hasta convertirse en adultas. Aunque a veces pueda imponer un poco cuando la vemos de cerca, es un insecto inofensivo para las personas y muy interesante de observar en la naturaleza

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