Una de las cosas más bonitas de estas gallinitas es que muchas tienen un instinto maternal muy marcado. A veces se quedan cluecas, que es cuando se pasan buena parte del día en el nido incubando los huevos, esperando a que nazcan los pollitos. Cuando por fin nacen, es muy curioso ver cómo la gallina los acompaña, los protege y les enseña a buscar comida. En cuanto a la puesta, no son gallinas que destaquen por producir muchísimos huevos, sino que suelen criarse más por su belleza, su tamaño y su facilidad para sacar adelante a sus crías. Para cuidarlas bien, necesitan un gallinero limpio y protegido, agua fresca, buena alimentación y un sitio donde puedan moverse tranquilamente. En definitiva, son unas aves pequeñas, pero con mucho carácter, y para quienes disfrutamos de los animales de corral es una maravilla observarlas en su día a día.



