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jueves, 1 de octubre de 2026

Pleiospilos nelii

El Pleiospilos nelii es una suculenta bastante curiosa, de esas que cuando las ves por primera vez te preguntas si es una planta de verdad o una piedra. Es originaria de Sudáfrica y suele conocerse como planta piedra porque sus hojas tienen una forma redondeada y un color gris verdoso que le permite camuflarse entre las rocas de su entorno natural. Normalmente tiene dos hojas carnosas, gruesas y bastante compactas, con una hendidura en el centro, aunque cuando va creciendo puede desarrollar un nuevo par de hojas. Su aspecto es muy particular y, precisamente por eso, es una de esas suculentas que llaman muchísimo la atención en cualquier colección.

Una de las cosas más importantes que hay que saber sobre esta planta es que está adaptada a vivir en lugares secos, así que almacena agua en sus hojas y no necesita que la estemos regando continuamente. De hecho, uno de los errores más habituales al cultivarla es pasarse con el agua, porque sus raíces pueden pudrirse con bastante facilidad si el sustrato permanece húmedo demasiado tiempo. Lo ideal es utilizar una mezcla muy mineral, con arena gruesa, piedra pómez o gravilla, que permita que el agua salga rápidamente. También necesita mucha luz, aunque si la tenemos en casa o en un lugar protegido conviene acostumbrarla poco a poco al sol directo para evitar que sus hojas se quemen.


Otra cosa preciosa del Pleiospilos nelii es su floración. Cuando está bien cuidado, puede sacar una flor bastante grande en comparación con el tamaño de la planta, normalmente de color amarillo o amarillo anaranjado, con numerosos pétalos finos que recuerdan un poco a una margarita. Las flores suelen aparecer entre el otoño y la primavera, dependiendo de las condiciones de cultivo, y se abren con la luz del día. Es curioso porque, cuando la flor se desarrolla entre esas hojas tan compactas, el contraste resulta espectacular. Eso sí, no todas las plantas florecen todos los años, ya que depende de su edad, la luz que reciba y las condiciones en las que la mantengamos.



 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Tradescantia sillamontana

 

La Tradescantia sillamontana es una planta muy curiosa y diferente a las demás, sobre todo por el aspecto que tienen sus hojas, que parecen estar cubiertas de una especie de pelusilla blanca, como si fueran de terciopelo. Es originaria de México y tiene un crecimiento más bien rastrero, así que queda muy bonita en macetas, jardineras o incluso en cestas donde pueda extenderse. A mí me parece una planta muy llamativa precisamente por ese color blanquecino que contrasta con el verde de sus hojas, y además tiene un aspecto muy suave y peculiar.

En cuanto a sus cuidados, es una planta bastante sencilla de mantener, ideal para quienes nos gustan las suculentas y queremos tener alguna diferente. Le gusta estar en un lugar con mucha luz y puede recibir algo de sol directo, aunque es mejor acostumbrarla poco a poco para evitar que se quemen las hojas. Como almacena agua, no necesita riegos frecuentes; lo mejor es dejar que el sustrato se seque bien antes de volver a regar. También es importante utilizar una tierra suelta, que drene bien y no acumule demasiada humedad, porque el exceso de agua puede acabar pudriendo las raíces.




Otra cosa interesante es que, cuando está a gusto, puede regalarnos unas flores pequeñas de color rosa o violeta que destacan muchísimo entre ese follaje tan blanquecino. Se puede reproducir fácilmente mediante esquejes de tallo, así que podemos sacar nuevas plantitas sin demasiadas complicaciones. Eso sí, hay que tener cuidado con la humedad excesiva y evitar mojar constantemente sus hojas, porque esa pelusilla puede retener humedad. En general, es una planta resistente, original y bastante agradecida, perfecta para darle un toque distinto a nuestra colección de suculentas sin tener que estar demasiado pendientes de ella.