La buganvilla es una planta que a mí me parece espectacular, sobre todo cuando está bien crecida y se llena de esos colores tan llamativos que pueden ser fucsias, morados, rojos, blancos, naranjas o rosados. Es originaria de Sudamérica y aquí, en España, se ve muchísimo, especialmente en zonas donde los inviernos son suaves. Aunque muchas veces pensamos que esas partes tan coloridas son las flores, en realidad son unas hojas modificadas llamadas brácteas, y las flores verdaderas son pequeñitas y blanquecinas, y salen en el centro de ellas. Es una planta trepadora que puede cubrir paredes, pérgolas, vallas y fachadas, y cuando crece a gusto puede llegar a hacerse bastante grande y darle un aspecto precioso a cualquier rincón del jardín.
Una de las cosas buenas que tiene la buganvilla es que le encanta el sol y el calor. Cuantas más horas de luz reciba, mejor suele florecer, por eso es ideal para terrazas y jardines soleados. No necesita que la estemos regando continuamente; de hecho, una vez que está bien establecida, aguanta bastante bien la falta de agua. Lo importante es utilizar un sustrato que drene bien y evitar que las raíces permanezcan encharcadas, porque el exceso de humedad puede provocar problemas. También se puede cultivar en maceta, aunque tendremos que controlar un poco más el riego y elegir un recipiente adecuado. Hay que tener cuidado al podarla, porque sus ramas pueden tener espinas, y conviene hacer las podas principales después de la floración o cuando queramos controlar su crecimiento
Otra cosa que me parece curiosa es que la buganvilla puede estar preciosa durante muchos meses si tiene buenas condiciones, aunque la cantidad de flores depende del clima, la variedad y los cuidados que reciba. En lugares cálidos y soleados puede mantener sus colores durante gran parte del año, mientras que con el frío puede perder algunas hojas y dejar de crecer temporalmente. A mí me parece una planta estupenda para dar vida y color a una pared o una entrada sin necesitar demasiados cuidados. Eso sí, si queremos que florezca abundantemente, lo mejor es no pasarnos con el abono rico en nitrógeno, porque puede producir muchas hojas y menos flores. Con mucho sol, un riego moderado y un buen drenaje, la buganvilla puede convertirse en una de las plantas más vistosas de nuestro jardín.


