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viernes, 16 de octubre de 2026

Mirlo comun Turdus merula

 

Las crías de mirlo común nacen muy pequeñitas y prácticamente sin plumas, por lo que dependen totalmente de sus padres. Estos se encargan de alimentarlas con lombrices, insectos y pequeñas larvas. En unas dos semanas crecen bastante y empiezan a salir del nido, aunque todavía no vuelan bien y siguen necesitando que sus padres las alimenten y protejan.

Si encontramos un nido con polluelos, lo mejor es observarlos desde lejos y no molestarlos. Aunque no veamos a los padres, no significa que los hayan abandonado, ya que pueden estar buscando comida. Si encontramos una cría en el suelo, debemos fijarnos en cómo está: si tiene plumas y salta, seguramente esté aprendiendo a desenvolverse y sus padres seguirán cuidándola. Si todavía está casi desnuda y no puede moverse bien, podemos devolverla al nido si es posible hacerlo con seguridad.

Lo más importante es no llevárnoslos a casa ni darles comida o agua por nuestra cuenta. Si vemos que están heridos o necesitan ayuda, debemos contactar con un centro de recuperación de fauna silvestre. Muchas veces, la mejor forma de ayudarlos es dejarlos tranquilos y permitir que sus padres sigan cuidándolos.

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