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sábado, 10 de octubre de 2026
Mantis religiosa
La mantis religiosa es un insecto de lo más curioso y llamativo que podemos encontrar en jardines, huertos y campos. Tiene un cuerpo alargado, una cabeza triangular que puede girar para mirar a su alrededor y unas patas delanteras muy características, que mantiene dobladas como si estuviera rezando, de ahí viene su nombre. Aunque parece tranquila e incluso un poco tímida, es una auténtica cazadora: puede quedarse completamente inmóvil entre las hojas, esperando pacientemente a que se acerque una mosca, un saltamontes o cualquier otro insecto que le sirva de alimento. Cuando tiene a su presa a tiro, lanza sus patas delanteras a una velocidad impresionante y la atrapa gracias a las pequeñas espinas que tiene en ellas. Además, sus grandes ojos le permiten calcular bastante bien las distancias y detectar los movimientos de lo que ocurre a su alrededor.
Una de las cosas más sorprendentes de la mantis religiosa es que es una gran aliada de la naturaleza, ya que ayuda a controlar las poblaciones de otros insectos. Su color suele ser verde o marrón, algo que le viene fenomenal para camuflarse entre las plantas, aunque también existen ejemplares con tonalidades diferentes. Vive principalmente en lugares cálidos y soleados, como los que tenemos en muchas zonas de España, y es habitual verla durante los meses más calurosos. A pesar de su aspecto algo intimidante, no es peligrosa para las personas y, si nos encontramos una en el jardín, lo mejor es dejarla tranquila. Como curiosidad, la hembra deposita sus huevos en una especie de envoltura espumosa que se endurece y queda adherida a ramas o tallos. De ella nacerán pequeñas mantis que, aunque parecen versiones diminutas de los adultos, ya vienen preparadas para empezar a cazar por su cuenta
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