Una cosa curiosa es que muchas veces el pulgón aparece acompañado de hormigas. Esto ocurre porque los pulgones producen una sustancia azucarada llamada melaza, que les encanta a las hormigas, y estas, a cambio, pueden protegerlos de algunos de sus enemigos naturales. Por eso, si vemos hormigas subiendo continuamente por la pitahaya, merece la pena revisar bien los brotes. Para combatirlo, lo primero que haría sería retirar los pulgones con un chorrito suave de agua, siempre con cuidado de no dañar los tallos ni las flores. Si la plaga está más extendida, podemos utilizar jabón potásico autorizado para plantas, siguiendo las indicaciones de la etiqueta y evitando aplicarlo con mucho calor o sobre flores que puedan verse afectadas.
Yo creo que lo más importante es revisar la pitahaya de vez en cuando y actuar en cuanto veamos los primeros pulgones, porque así es mucho más fácil controlar la plaga. También conviene retirar las partes muy afectadas si es necesario y favorecer la presencia de insectos beneficiosos, como las mariquitas, que se alimentan de pulgones. Si utilizamos algún tratamiento, es mejor comprobar que sea adecuado para la pitahaya y evitar aplicarlo directamente sobre los polinizadores. Al final, no se trata de echar productos por echar, sino de observar la planta, conocer lo que le está pasando y buscar la manera más sencilla y segura de mantenerla sana para que pueda seguir creciendo y dándonos sus frutos.



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