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miércoles, 28 de octubre de 2026

Camiones de Sal

Las salinas de las marismas funcionan aprovechando el agua del mar, el sol y el viento para obtener sal de una forma bastante natural. El agua entra por unos canales y va pasando por distintas balsas poco profundas. A medida que el sol calienta el agua y el viento ayuda a evaporarla, la sal se va concentrando cada vez más, hasta llegar a unas balsas llamadas cristalizadores, donde empiezan a formarse los cristales de sal en el fondo.
Cuando la sal ya está formada y lista para recogerla, empieza la cosecha. En las salinas grandes se utilizan máquinas especiales que van levantando y recogiendo la capa de sal acumulada en el fondo. Después, la cargan en camiones, que la transportan hasta las zonas donde se amontona para que escurra y se seque. Esos montones enormes de sal blanca que vemos desde lejos son precisamente el resultado de todo ese trabajo.
Una vez recogida y almacenada, la sal puede pasar por distintos procesos de limpieza, secado y clasificación antes de llevarla a las fábricas para prepararla y envasarla. A mí me parece curioso pensar que algo tan sencillo como la sal que usamos todos los días se consigue dejando trabajar a la naturaleza, con el sol y el viento, y después utilizando maquinaria y camiones para recoger y transportar toneladas de sal. Además, las salinas de las marismas tienen otra cosa muy bonita: forman parte de un entorno natural donde también viven y descansan muchas aves, como los flamencos.


Todas estás fotografías fueron tomadas en Marismas del Odiel Huelva 
 

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