
Los tatuajes, son realizados, mediante la rotura de la epidermis, con un objeto punzante, o sea, una aguja, la cual en su punta lleva tinta insoluble. Al ir rompiendo la piel, específicamente la epidermis, que es la primera capa de piel del cuerpo humano, estos tatuajes quedarán de manera indisoluble, en el cuerpo del tatuado. Es por lo mismo, que hay que comprender que los tatuajes son dibujos permanentes. No existen métodos mágicos para eliminarlos.
Otro aspecto importante, es la elección del lugar donde se realizan tatuajes. Uno no puede ir a cualquier parte. Lo recomendable en cuanto a los tatuajes, es ir a un local el cual tenga permiso sanitario para efectuarlos. Permisos que entregan las municipalidades, ayuntamientos y organismos de salud pública de cada país.
Ya que hay que pensar, que los tatuajes, al ser realizados con agujas, pueden llegar a transmitir hepatitis A o B, al igual que el virus del Sida. Lo cual ocurre en contadas ocasiones, cuando la persona que realiza los tatuajes, no tiene los implementos de esterilización o el manejo prolijo de los instrumentos a utilizar.


Más aún, ciertos pueblos de Medio Oriente, utilizaban tatuajes en la antigüedad, para demostrar el dolor de la pérdida de un ser querido. Ya que se realizaban tatuajes, cada vez que se moría algún familiar cercano.
Ya para el siglo XVIII, los tatuajes se hicieron famosos en occidente. Esto por medio de los viajes de los marinos europeos, por la polinesia e islas de Sudamérica. Ya que estos al ver los tatuajes, también se decidieron a practicar alguno de ellos, en su piel. Posteriormente, incluso varias casas reales de Europa, han tenido reyes, príncipes o duques que se han realizado tatuajes