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lunes, 2 de noviembre de 2026

Hoya pubicalyx

La Hoya pubicalyx es una planta muy curiosa, tanto por sus hojas como por sus flores. Es originaria de Filipinas, donde crece en zonas tropicales, normalmente agarrándose a los árboles y trepando por ellos. Es una planta epífita, es decir, que puede crecer sobre otras plantas sin necesidad de vivir directamente en la tierra. Tiene unos tallos largos y flexibles que van creciendo y enredándose, así que podemos ponerle un soporte para que trepe o dejarla en una maceta colgante para que sus tallos caigan.

Una de las cosas que más me llaman la atención son sus hojas, que son alargadas, carnosas y de un verde bastante oscuro. Algunas variedades tienen unas manchitas plateadas repartidas por las hojas, que se conocen como Splash y les dan un aspecto muy bonito. Además, no hay dos hojas exactamente iguales, porque esas manchas pueden aparecer con mayor o menor intensidad.

 Y si hablamos de sus flores, ¡son una maravilla! Son pequeñitas, tienen forma de estrella y aparecen agrupadas formando unos ramilletes redondeados que parecen pequeñas bolas. Dependiendo de la variedad, pueden tener tonos rosados, rojizos, morados o incluso bastante oscuros. También tienen una textura como aterciopelada y pueden desprender un aroma dulce, especialmente por la tarde y durante la noche.

En cuanto a sus cuidados, no es una planta demasiado complicada. Le gusta tener mucha claridad, pero es mejor evitar el sol fuerte del mediodía porque puede quemarle las hojas. Con el riego hay que tener un poquito de cuidado, ya que no le gusta tener las raíces constantemente mojadas. Yo esperaría a que el sustrato se secara bastante antes de volver a regarla. Es de esas plantas que prefieren quedarse un poquito secas antes que pasarse con el agua.

El sustrato es bastante importante, porque necesita uno que sea suelto, aireado y que drene bien. Podemos preparar una mezcla con corteza de pino, perlita, fibra de coco y algo de sustrato universal. En cuanto a la temperatura, al ser tropical, agradece el calor y no lleva nada bien las heladas ni las temperaturas demasiado bajas. Durante la primavera y el verano podemos abonarla de vez en cuando para ayudarla a crecer y favorecer su floración.

Para reproducirla podemos hacerlo mediante esquejes de tallo. Simplemente cortamos un trocito que tenga algún nudo y lo ponemos en agua o directamente en un sustrato ligero hasta que empiece a echar raíces. Es una manera bastante sencilla de conseguir nuevas plantas y ampliar nuestra colección.

Una curiosidad que me parece importante es que, cuando termina la floración, no debemos cortar el pequeño tallito donde han salido las flores, porque desde ese mismo lugar puede volver a florecer en próximas temporadas. Así que mejor dejarlo tranquilo.

En definitiva, la Hoya pubicalyx es una planta muy agradecida, de esas que con unos cuidados sencillos pueden acompañarnos durante muchos años. A mí me parece especialmente bonita por la combinación de sus hojas carnosas, sus manchas plateadas y esos ramilletes de flores que parecen pequeñas estrellas de cera. Es una planta que, cuando florece, no pasa precisamente desapercibida.



Kalanchoe Pink Butterflies

La Kalanchoe Pink Butterflies, también conocida como madre de miles de rosas, es una suculenta que me parece una auténtica preciosidad y que llama muchísimo la atención por su aspecto tan diferente. Es originaria de un cruce entre especies de kalanchoes relacionadas con Madagascar y destaca sobre todo por esos pequeños brotecitos rosas que le salen en los bordes de las hojas. Cuando la miras de cerca, parecen pequeñas mariposas posadas sobre ellas, y de ahí viene precisamente su nombre. Aunque a primera vista puedan parecer flores, en realidad son pequeñas plantitas que nacen directamente de las hojas.

 Es una planta de crecimiento bastante curioso, con hojas alargadas, carnosas y con los bordes dentados. Sus colores pueden combinar tonos verdes, morados y rosados, aunque lo que más destaca son esos hijuelos de color rosa tan intenso. Con el tiempo va creciendo hacia arriba y desarrollando un tallo que puede llegar a hacerse bastante largo. Es de esas plantas que, aunque tengas muchas suculentas, siempre consiguen destacar por algo especial.

En cuanto a sus cuidados, no es una planta demasiado complicada. Le gusta tener mucha luz y puede recibir algo de sol suave, aunque en verano es mejor protegerla de las horas de más calor para evitar que se queme. Como ocurre con la mayoría de las suculentas, no necesita demasiada agua. Yo dejaría secar bien la tierra antes de volver a regarla, porque el exceso de humedad puede terminar pudriendo sus raíces. También es importante utilizar un sustrato suelto y con buen drenaje, y una maceta que tenga agujeros por debajo para que pueda salir el agua sobrante.

Una de las cosas más curiosas de esta planta es su forma de reproducirse. Produce pequeños hijuelos alrededor de las hojas, algo muy habitual en algunas kalanchoes. Pero en esta variedad ocurre algo especial: esos pequeños brotes rosas tienen muy poca  clorofila, por lo que normalmente les cuesta un poco mas desarrollarse por sí solos, así que los hijuelos los pongo en una taza flotando en agua boca arriba y agrego una sola gota de leche al agua, les ayuda mucho, ya cuando empiezan a enraizar y han crecido un poco, es cuando los paso a tierra, siempre en sombra hasta que han agarrado bien. La opción más rápida para reproducirla es utilizar esquejes de tallo que tengan partes verdes y puedan seguir creciendo con normalidad.

Otra curiosidad es que el color rosa tan llamativo de sus pequeños brotes se debe precisamente a esa falta de clorofila. Por eso parecen pequeñas mariposas de color rosa repartidas por toda la planta. También hay que tener cuidado con ella si tenemos animales en casa, porque las kalanchoes pueden resultar tóxicas si se ingieren.



domingo, 1 de noviembre de 2026

Luna de dia



La luna de día es una de esas cosas curiosas que tenemos ahí arriba y que muchas veces ni siquiera nos paramos a mirar. Estamos tan acostumbrados a verla por la noche que, cuando aparece en medio del cielo azul, nos llama la atención. Pero lo curioso es que la luna no desaparece cuando sale el sol, sigue estando ahí, acompañándonos durante todo el día, aunque no siempre podamos verla. Todo depende de la posición en la que se encuentre respecto a la Tierra y al Sol.
Otra cosa interesante es que la luna no tiene luz propia, sino que refleja la luz del sol. Por eso podemos verla también durante el día, aunque muchas veces tenga un aspecto más blanquecino y parezca que brilla menos. Si nos fijamos bien, incluso podemos distinguir sus manchas oscuras, sus cráteres y esas formas tan características de su superficie.


A mí me parece curioso pensar que, mientras estamos haciendo nuestras cosas durante el día, la luna está ahí arriba, compartiendo el cielo con el sol. Y aunque nos parezca algo extraño verla con tanta luz alrededor, es completamente normal. De hecho, dependiendo de la fase en la que esté, podemos encontrárnosla por la mañana, a mediodía o incluso por la tarde. ¡No hace falta que llegue la noche para disfrutar de ella! 

miércoles, 28 de octubre de 2026

Euphorbia stellata


CONCEPTOS GENERALES 

La Euphorbia stellata es una suculenta originaria de Sudáfrica que llama mucho la atención por su forma tan curiosa, parecida a una estrella pegada al suelo. Aunque puede recordar a un cactus, en realidad pertenece al género Euphorbia. Es una planta de crecimiento lento, ideal para coleccionistas de suculentas diferentes. Le gusta la luz abundante, un sustrato que drene bien y riegos moderados, dejando secar completamente la tierra entre riegos. Hay que tener cuidado con el exceso de humedad y con su savia blanca, ya que puede resultar irritante para la piel y los ojos.



SU TALLO

Lo más curioso de la Euphorbia stellata es su tallo, porque es lo que hace que esta planta sea tan diferente y llame tanto la atención. Tiene una parte central gruesa y carnosa, de la que salen varios brazos aplanados que se extienden hacia los lados, formando una especie de estrella irregular pegada al suelo. Estos brazos tienen los bordes ondulados y cada planta puede crecer de una manera un poco distinta, así que no hay dos ejemplares exactamente iguales. Además, su tallo no solo le da esa forma tan original, sino que también le sirve para almacenar agua y poder aguantar mejor las épocas de sequía. Otra cosa curiosa es que, al ser verde, también realiza la fotosíntesis, por lo que no necesita grandes hojas para alimentarse. A mí me parece una suculenta muy especial, porque cuando la miras de cerca te das cuenta de que toda su belleza está en ese tallo tan extraño, que parece una pequeña estrella creciendo directamente sobre la tierra.

REPRODUCCIÓN 

La Euphorbia stellata se puede reproducir por semillas, aunque hay que tener un poquito de paciencia, porque es una planta que crece despacio. Para conseguir semillas, primero tiene que florecer y producirlas después de la polinización. Una vez que las tenemos, podemos sembrarlas en un sustrato suelto que drene bien, mantenerlo ligeramente húmedo y darle calorcito para favorecer la germinación, pero sin pasarnos con el agua, porque el exceso de humedad puede estropear las semillas. Es una forma bastante interesante de conseguir nuevas plantas, aunque no siempre resulta fácil si la tenemos en casa y no llega a producir semillas.

También se puede intentar reproducir mediante esquejes, pero aquí hay que tener más cuidado, porque la Euphorbia stellata no es de las suculentas que se multiplican fácilmente cortando cualquier trocito. Su tallo tiene una forma muy particular y, si cortamos alguno de sus brazos sin saber bien cómo hacerlo, podemos estropear la planta. Además, cuando se corta, suelta una savia blanca que puede irritar la piel y los ojos, así que hay que manipularla con mucha precaución. Por eso, si queremos multiplicarla, yo me inclinaría por la reproducción mediante semillas o por conseguir un ejemplar criado por alguien que tenga experiencia con esta especie. Lo importante es no tener prisa y dejar que la planta crezca a su ritmo, porque estas suculentas tan especiales merecen un poquito de paciencia.

Camiones de Sal

Las salinas de las marismas funcionan aprovechando el agua del mar, el sol y el viento para obtener sal de una forma bastante natural. El agua entra por unos canales y va pasando por distintas balsas poco profundas. A medida que el sol calienta el agua y el viento ayuda a evaporarla, la sal se va concentrando cada vez más, hasta llegar a unas balsas llamadas cristalizadores, donde empiezan a formarse los cristales de sal en el fondo.
Cuando la sal ya está formada y lista para recogerla, empieza la cosecha. En las salinas grandes se utilizan máquinas especiales que van levantando y recogiendo la capa de sal acumulada en el fondo. Después, la cargan en camiones, que la transportan hasta las zonas donde se amontona para que escurra y se seque. Esos montones enormes de sal blanca que vemos desde lejos son precisamente el resultado de todo ese trabajo.
Una vez recogida y almacenada, la sal puede pasar por distintos procesos de limpieza, secado y clasificación antes de llevarla a las fábricas para prepararla y envasarla. A mí me parece curioso pensar que algo tan sencillo como la sal que usamos todos los días se consigue dejando trabajar a la naturaleza, con el sol y el viento, y después utilizando maquinaria y camiones para recoger y transportar toneladas de sal. Además, las salinas de las marismas tienen otra cosa muy bonita: forman parte de un entorno natural donde también viven y descansan muchas aves, como los flamencos.


Todas estás fotografías fueron tomadas en Marismas del Odiel Huelva