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sábado, 10 de octubre de 2026

Kalanchoe tomentosa (variedad 'Chocolate Soldier' o planta panda),

 



El Kalanchoe tomentosa, conocido popularmente como orejas de gato o planta panda, es una suculenta de lo más curiosa y bonita. 🌿 Es originaria de Madagascar y llama muchísimo la atención por sus hojas carnosas, cubiertas de una especie de pelusilla suave que les da un aspecto aterciopelado. Sus hojas suelen ser de color verde grisáceo, con los bordes marrones o rojizos, como si alguien los hubiera pintado con un pincel. Precisamente por esa combinación de colores y su tacto tan particular, parece una planta de peluche en miniatura. Además, tiene un crecimiento bastante compacto cuando es joven, aunque con el paso del tiempo puede desarrollar tallos más largos y leñosos, dándole un aspecto de pequeño arbusto. Es una de esas plantas que, aunque no tenga flores, consigue llamar la atención por sí sola.



En cuanto a sus cuidados, el Kalanchoe tomentosa es bastante agradecido y no necesita que estemos constantemente pendientes de él. Le encanta la luz abundante y puede recibir algo de sol directo suave, especialmente por la mañana, aunque conviene acostumbrarlo poco a poco para evitar que sus hojas se quemen. Si lo tenemos en una zona muy sombría, puede crecer más débil y perder parte de su forma compacta. Como buena suculenta, almacena agua en sus hojas, por lo que es mucho mejor quedarse corto con el riego que pasarse. Lo ideal es regarlo cuando la tierra esté completamente seca y utilizar un sustrato que drene muy bien, como una mezcla especial para cactus y suculentas. En invierno hay que reducir todavía más los riegos, sobre todo si hace frío. Si recibe demasiada agua, sus raíces pueden pudrirse, que es uno de los problemas más habituales en esta especie.
Una de las cosas más interesantes de esta planta es que se puede multiplicar fácilmente mediante esquejes de tallo y, en condiciones adecuadas, también mediante hojas, aunque este último método puede ser más lento e irregular. Si la tienes en casa o en el jardín, procura protegerla de las heladas, porque no lleva bien las temperaturas muy bajas. En primavera y verano suele crecer con más fuerza, mientras que en los meses fríos su actividad disminuye. Aunque es una planta resistente, hay que tener cuidado con las mascotas, ya que los kalanchoes pueden resultar tóxicos si se ingieren. En definitiva, el Kalanchoe tomentosa es una suculenta ideal para quienes disfrutan coleccionando plantas diferentes, con hojas originales y colores llamativos. ¡Es como tener un pequeño peluche vegetal que necesita muy poca agua y que, con unos cuidados sencillos, puede acompañarnos durante muchos años! 🌱

Criando gansos en la granja


 Así son mis gansitos, ya os enseñaré un vídeo de cuando eran más pequeñitos

Margarita africana o dimorfoteca


 La margarita africana o dimorfoteca es una planta muy bonita y colorida que llama la atención por sus flores, que parecen margaritas de toda la vida, pero con unos colores que pueden ser espectaculares. 🌼 Es originaria del sur de África y pertenece a la familia de las asteráceas, la misma a la que pertenecen las margaritas y los girasoles. Sus flores pueden ser blancas, amarillas, naranjas, rosas, moradas o incluso presentar varios tonos en una misma flor. Una de sus curiosidades es que sus flores se abren con la luz del sol y suelen cerrarse cuando llega la noche o cuando el cielo está muy nublado. Por eso, cuando hace buen tiempo, es una auténtica alegría verla llena de flores, mientras que en los días grises puede parecer que está descansando.

Es una planta bastante agradecida y fácil de cuidar, ideal para tener en macetas, jardineras o directamente en el jardín. Le encanta el sol, y cuanto más luminoso sea el lugar donde la pongas, mejor suele florecer. También aguanta bastante bien la sequía una vez que está establecida, algo que viene estupendamente en zonas calurosas como Andalucía. Eso sí, aunque le guste el calor, conviene no pasarse con el agua, porque sus raíces pueden pudrirse si la tierra permanece encharcada. Lo mejor es utilizar un sustrato que drene bien y regarla cuando notes que la tierra empieza a secarse. Si la cultivas en una maceta, asegúrate de que tenga agujeros por debajo para que salga el exceso de agua.

Otra cosa interesante es que la dimorfoteca puede formar auténticas alfombras de flores, extendiéndose por el suelo y llenando de color cualquier rincón. Además, sus flores atraen a abejas y otros insectos polinizadores que ayudan a mantener la biodiversidad del jardín. Si quieres que esté bonita durante más tiempo, puedes retirar las flores marchitas para favorecer que siga produciendo nuevas, aunque no siempre es imprescindible. En lugares con inviernos suaves puede comportarse como una planta perenne, mientras que en zonas con heladas fuertes puede sufrir bastante. Por último, conviene saber que el nombre margarita africana se utiliza para varias plantas parecidas, especialmente especies de los géneros Dimorphotheca y Osteospermum, que se parecen mucho, aunque tienen algunas diferencias. En definitiva, es una planta perfecta para quienes quieren un jardín alegre, lleno de color y sin tener que pasarse el día pendientes de sus cuidados. 🌸


viernes, 9 de octubre de 2026

Orbea variegata Stapelia

La Stapelia variegata, conocida tradicionalmente como Stapelia variegata y actualmente clasificada como Orbea variegata, es una planta suculenta perteneciente a la familia Apocynaceae, la misma familia botánica en la que se encuentran las adelfas y otras plantas ornamentales. Es originaria de Sudáfrica, especialmente de las regiones áridas y semiáridas de la provincia del Cabo, donde ha desarrollado adaptaciones para sobrevivir a periodos de escasez de agua. Su aspecto es muy particular: presenta tallos carnosos, verdes y ramificados desde la base, que crecen formando grupos compactos y extendidos. Estos tallos suelen tener cuatro ángulos y pequeños dientes a lo largo de sus bordes, lo que les da una apariencia ligeramente espinosa, aunque no posee las espinas verdaderas de muchos cactus. Como ocurre con otras suculentas, sus tallos almacenan agua y realizan gran parte de la fotosíntesis, mientras que sus hojas son diminutas, poco visibles y de corta duración. Gracias a su tamaño moderado y a su facilidad para reproducirse, es una planta muy apreciada por los aficionados a las suculentas, especialmente por quienes disfrutan cultivando especies exóticas con formas y floraciones poco comunes.
La característica más llamativa de la Stapelia variegata es, sin duda, su espectacular floración. Sus flores tienen forma de estrella, normalmente con cinco lóbulos triangulares, y presentan una combinación de colores muy atractiva: tonos crema, amarillentos o blanquecinos cubiertos de manchas, puntos y dibujos irregulares de color marrón rojizo, púrpura o granate. Aunque las flores no suelen ser demasiado grandes, su diseño resulta extraordinario y recuerda a la piel de ciertos animales. Esta apariencia no es casual, ya que la planta utiliza una estrategia de polinización bastante peculiar: sus flores imitan, mediante su aspecto y olor, la presencia de materia orgánica en descomposición. Algunas desprenden un olor desagradable, parecido al de la carne en descomposición, que atrae a determinadas moscas. Cuando estos insectos visitan las flores, pueden transportar el polen de una flor a otra y favorecer la reproducción de la planta. La intensidad del olor puede variar según la flor y las condiciones ambientales, y no siempre resulta tan fuerte como en otras especies de suculentas emparentadas. La floración suele producirse durante las épocas cálidas, especialmente cuando la planta recibe suficiente luz y se encuentra en buenas condiciones de cultivo. Sus flores convierten a esta pequeña suculenta en una auténtica curiosidad botánica, pues demuestran cómo las plantas han desarrollado mecanismos muy diferentes para atraer a sus polinizadores.

 En cuanto a sus cuidados, la Stapelia variegata es relativamente sencilla de cultivar si se respetan sus necesidades de luz, temperatura y riego. Lo ideal es colocarla en un lugar muy luminoso, con varias horas de luz natural, evitando que las plantas acostumbradas a la sombra reciban de golpe el sol intenso del verano, ya que sus tallos podrían quemarse. En climas como el de Andalucía puede crecer bien en un patio, una terraza o un invernadero ventilado, siempre que se proteja de las heladas y de las lluvias persistentes. Necesita un sustrato muy drenante, preferiblemente una mezcla para cactus y suculentas con abundante material mineral, como perlita, piedra pómez o gravilla, que impida la acumulación de humedad alrededor de las raíces. El riego debe ser moderado: conviene dejar que el sustrato se seque por completo antes de volver a regar, reduciendo considerablemente el aporte de agua durante los periodos fríos o cuando la planta apenas crece. El exceso de humedad es uno de sus principales enemigos, pues puede provocar la pudrición de las raíces y de la base de los tallos. Se reproduce fácilmente mediante esquejes de tallo, que deben dejarse secar unos días antes de plantarlos para reducir el riesgo de infección. También puede multiplicarse por semillas si se produce una polinización adecuada. Con buenos cuidados, esta suculenta puede formar una mata densa y florecer año tras año, convirtiéndose en una planta ornamental muy especial para cualquier colección de especies crasas.