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miércoles, 23 de septiembre de 2026

Mammillaria bocasana suculenta

 

La Mammillaria bocasana cv. Fred es uno de esos cactus que me parecen súper curiosos, porque tiene una forma muy diferente a la de los cactus que estamos acostumbrados a ver. En vez de crecer redondito y lleno de espinas, va sacando unos bultitos carnosos que se van juntando unos con otros, formando una especie de montoncito irregular. Suele tener tonos verdes claritos y, a veces, las puntas se ponen rosadas o rojizas. Lo curioso es que cada planta va creciendo a su manera, así que es difícil encontrar dos que tengan exactamente la misma forma.

En cuanto a sus cuidados, le gusta tener mucha luz, pero hay que tener cuidado con el sol fuerte, especialmente en verano, porque puede quemarse. Lo mejor es acostumbrarla poco a poco al sol y buscarle un sitio luminoso donde esté protegida durante las horas de más calor. Con el riego tampoco conviene pasarse. Yo dejaría que la tierra se secara completamente antes de volver a regar, porque sus tallos son carnosos y acumulan agua. Si mantenemos las raíces húmedas durante demasiado tiempo, podemos acabar teniendo problemas de pudrición. Por eso, utilizaría un sustrato para cactus que drene bien y una maceta con agujeros en la base.
Durante el invierno hay que reducir bastante los riegos y protegerla de las heladas. Si vemos que los tallitos pierden algo de volumen, no significa necesariamente que le falte agua, así que es mejor comprobar primero cómo está la tierra antes de regar. Muchas veces pensamos que nuestras plantas necesitan más agua de la que realmente necesitan, y con este cactus es mejor quedarse cortos que pasarse.
Esta variedad procede de una mutación de la Mammillaria bocasana normal, que es la que tiene el cuerpo cubierto de pelitos blancos y espinas. En la variedad Fred, el crecimiento cambia y los tallos se desarrollan de una manera bastante peculiar. A este tipo de crecimiento se le llama monstruoso, pero no quiere decir que la planta esté enferma, sino que tiene una forma de crecer diferente a la habitual. A mí me parece una auténtica rareza, porque cuando la ves por primera vez casi cuesta reconocer que es un cactus
También podemos reproducirla separando algunos de sus tallitos, siempre con cuidado y dejando que las heridas se sequen antes de plantarlos. Hay que tener paciencia, porque no echan raíces de un día para otro. Si la reproducimos por semillas, además, no tenemos garantizado que las nuevas plantas conserven esa forma tan peculiar. Por eso, para mantener las características de la variedad Fred, suele ser más apropiado reproducirla mediante esquejes.
Una cosa que me parece curiosa es que no suele destacar por sus flores, sino por su forma tan original. En ocasiones puede llegar a florecer, pero lo que realmente llama la atención son esos tallos retorcidos y carnosos que parecen crecer cada uno por su lado. Para mí, es una planta de esas que tienen algo especial y que quedan genial en una colección de cactus y suculentas. Eso sí, hay que conocer bien sus cuidados y, sobre todo, controlar el riego, porque con un poco de atención puede mantenerse bonita durante muchos años.











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