El Sedum morganianum, también conocido como cola de burro, es una suculenta que me parece preciosa por la forma tan curiosa que tiene de crecer. Sus tallos van cayendo hacia abajo y se llenan de hojitas carnosas, pequeñitas y alargadas, que parecen escamas colocadas unas junto a otras. Cuando la planta va creciendo, forma unas cascadas verdes que quedan muy bonitas en macetas colgantes. Es una planta originaria de México y, aunque al principio puede parecer delicada, si le cogemos el truco a sus cuidados puede crecer bastante y lucir espectacular.
Una de las cosas que hay que tener en cuenta es que sus hojas se desprenden con muchísima facilidad, así que conviene manipularla con cuidado. A veces, con solo rozar los tallos, se caen algunas hojitas, pero no hay que preocuparse demasiado, porque muchas de ellas pueden aprovecharse para intentar reproducir nuevas plantas. Yo la colocaría en un sitio con mucha luz natural, evitando de golpe el sol fuerte del verano, sobre todo si está acostumbrada a estar en sombra. Con una buena iluminación suele crecer más compacta y mantener un aspecto bonito.
Con el riego es mejor no pasarse, porque, como buena suculenta, sus hojas almacenan agua y no necesita tener la tierra húmeda constantemente. Yo esperaría a que el sustrato estuviera completamente seco antes de volver a regar y utilizaría una mezcla para cactus y suculentas que drenara bien. También es importante que la maceta tenga agujeros en la base para que el agua sobrante pueda salir. En invierno reduciría bastante los riegos y la protegería de las heladas, porque el frío intenso y la humedad pueden acabar dañando la planta.
Para reproducir el Sedum morganianum podemos aprovechar las hojitas que se van cayendo o cortar algún tallito y dejar que la herida se seque antes de plantarlo. Con un poco de paciencia, pueden empezar a salir raíces y pequeñas plantas nuevas. Aunque no siempre florece cuando lo tenemos en casa, en buenas condiciones puede sacar unas florecillas pequeñas de tonos rosados o rojizos que le dan todavía más encanto. A mí me parece una suculenta ideal para tener en una maceta colgante, porque con el tiempo sus tallos van cayendo y formando una especie de cortina vegetal. Eso sí, hay que buscarle un buen sitio y evitar tocarla demasiado, porque sus hojitas se desprenden con mucha facilidad.
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