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lunes, 24 de septiembre de 2018

Mis agapornis lovebird Harry y Drisela comiendo sandia


Los agapornis son unos pajaritos pequeños que llaman mucho la atención por sus colores tan bonitos y por lo cariñosos que pueden llegar a ser. Son originarios de África y pertenecen a la familia de los loros. Se les conoce también como inseparables, porque muchas veces forman vínculos muy fuertes con su pareja y pasan bastante tiempo juntos, acicalándose las plumas, dándose mimos y descansando uno al lado del otro. Aunque son pequeñitos, tienen bastante carácter y son muy curiosos, así que siempre están pendientes de lo que ocurre a su alrededor.
Hay varias especies de agapornis y no todos son iguales. Algunos tienen la cara anaranjada, otros la cabeza negra y otros presentan distintos tonos de verde, amarillo o azul. Uno de los más conocidos es el agapornis roseicollis, que suele tener el cuerpo verde y la cara rosada. También está el personata, que tiene la cabeza oscura y un anillo blanco alrededor de los ojos. Son aves muy activas, les encanta trepar, jugar, mordisquear objetos y explorar todo lo que tienen cerca. Además, pueden llegar a reconocer a las personas con las que conviven y acostumbrarse a su presencia, sobre todo si se les trata con paciencia y tranquilidad.

En cuanto a sus cuidados, hay que tener en cuenta que no son animales para tenerlos todo el día encerrados en una jaula pequeña. Necesitan espacio para moverse, juguetes seguros, tiempo de actividad y una alimentación variada, basada en un pienso adecuado para agapornis y complementada con verduras y otros alimentos apropiados. También necesitan agua limpia a diario y un ambiente tranquilo, sin corrientes de aire ni temperaturas extremas. Son pájaros que agradecen mucho la compañía y la estimulación, pero eso no significa que siempre tengan que vivir en pareja: lo importante es que sus necesidades sociales estén bien cubiertas. Si conviven dos, hay que asegurarse de que se lleven bien, porque no todos los ejemplares se aceptan.
Una curiosidad que me parece muy interesante es que los agapornis son bastante habilidosos con el pico y las patas. Los utilizan para sujetarse, trepar, manipular objetos y explorar, casi como si estuvieran investigándolo todo. También pueden ser bastante ruidosos, especialmente cuando están emocionados o quieren llamar la atención. Y aunque muchas personas piensan que por ser pequeños son fáciles de cuidar, lo cierto es que necesitan dedicación, limpieza y atención diaria. Para mí, lo bonito de estas aves es observar cómo se relacionan entre ellas, cómo juegan y cómo van cogiendo confianza. Cuando están bien cuidadas y tienen un entorno adecuado, pueden mostrar una personalidad increíble y convertirse en unos compañeros llenos de vida.

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